Errores que sabotean el inicio
Los saludos largos, logos estáticos y rodeos explicativos drenan curiosidad antes de empezar. Evita preámbulos, voz débil y planos confusos sin intención. En su lugar, abre en acción, muestra el resultado primero y luego explica el proceso. Reduce textos redundantes, elimina muletillas, acelera los primeros cortes y remata con una línea afilada que obligue a continuar. Cada palabra compite con el dedo del usuario; haz que cada milisegundo trabaje a tu favor.